domingo, 10 de agosto de 2008

Día del Niño [2008]


Parece que el segundo domingo de agosto se festeja el Día del Niño. Podríamos entrar en 1.000 consideraciones (bueh, 1.000 no, pero 3 o 4, tal vez) sobre el tema (con clichés del tipo Todos los días deberían ser el Día del Niño, cuestionamientos acerca de por qué la mortandad infantil sigue siendo un problema en un país exportador de alimentos y con una tasa de médicos per capita similar a la de más de una nación del Primer Mundo o reclamos al estilo de mi Papá de a quién se le ocurre correr la fecha de semejante acontecimiento arraigado en lo más profundo de su infancia), pero me limitaré a declarar mi profunda gratitud por el hermoso regalito que me hicieron mis Papis: un móvil para mi cuna que es refachu, porque le dan cuerda y da vueltas y vueltas con una música relinda que a mi Mamá le encanta y a mi Papi lo trastorna. La verdad es que no sé si lo podré usar por estas semanas. Y... como todavía duermo en la cuna, en la habitación de mis Viejos, no resulta muy práctico. Vamos a ver, probar no cuesta nada.
También me vino a visitar la abuela Katty quien, como no podía ser de otra manera, me trajo un regalito muy lindo.
Un saldo altamente positivo para un acontecimiento que, según me he enterado, parece que se repite todos los años. Mm... muy interesante.

jueves, 7 de agosto de 2008

Abdominales, 2 x 10


Mi Mamá y mi hermano Manu me han dado un regalo que no sé cómo considerarlo. Sí, porque mientras Manuel se compraba un muñeco de Batman y ¡otro! barco pirata, para mí optaron por un... ¿gym?
Debo admitir que es muy bonito, todo en la gama del celeste, con chiches que cuelgan y hacen ruiditos y una pelota inflable que es transparente. Pero ¿con qué intención decidieron regalarme algo así?
Lo primero que me viene a la cabeza es -ya sé- medio paranoico: ¿estoy gordo? y creen que tengo que hacer gimnasia. Después me digo que no, que soy de huesos grandes y vengo de una familia de grandotes, pero que no estoy excedido de peso. Lo segundo que viene a la cabeza -cosa que me avergüenza- es un tanto... hipocondríaco: ¿tengo un problema físico? Pienso en Manuchito, que como nació prematuro tuvieron que llevarlo a una kinesióloga para hacer estimulación temprana y todo eso. Luego me digo no, otra vez, y me calmo. Me relajo. Me dejo llevar. Miro esos juguetes que cuelgan y le ordeno a mi cabeza que les diga a mis manos que los agarren. No hay respuesta, pero el intento de por sí es divertido.
Sí.
Ellos dicen que compraron el gym para entretenerme, para jugar... Mm... Puede ser.

viernes, 1 de agosto de 2008

Día 0


Vamos a ver si los milagros existen.

miércoles, 30 de julio de 2008

Papito anda con nanas


No sé muy bien lo que pasa, dado que me la paso en la habitación de mis Papis, durmiendo, comiendo o -simplemente- mirando el techo. Todo eso porque todavía soy un bebé al que les resulta muy fácil engañar. Reitero, no sé muy bien lo que pasa, pero pasa algo. Más precisamente a mi Papá. Y me refiero a la salud, claro.
Hace varias semanas que anda con tos, con muuucha tos. Sí, anduvo resfriado como todos. Y como suele sucederle, también anduvo con bronquitis, que se prolongó, prolongó y prolongó. Tanto se alargó la cosa que hasta el día de hoy sigue tosiendo.
A la mañana, cuando se despierta, no se imaginan los trucos que tiene que hacer para no despertarme con sus ataques de tos (como meterse la sábana en la boca, por ejemplo). Bah, él cree que no me despierta, pero lo he escuchado más de una vez.
Pero a la noche llega lo peor, cuando hay momentos en que no puede hablar de corrido para leerle cuentitos a mi hermano Manu, porque la garganta le empieza a picar mucho y se le cierra (Por el calor del aire acondicionado, explica Papi) o cuando se acuesta a dormir y no para de toser (Por la postura del cuerpo, asegura convencido de que le creemos).
Además estas últimas noches se ha sentido muy débil; tanto, que necesita recostarse un rato en el sofá del living antes de cenar. Encima, bajó 8 kilos en 20 días. Como mucho 20 días, ¿eh? Él dice que es el estrés y todo ese verso.
No sé... No me gusta que no se cuide, que se quede sin aire cuando sube las escaleras o que tosa en cuanto empieza a reír. No sé. Algo tiene que hacer.

domingo, 20 de julio de 2008

El tío Bernie


También anduvo por aquí el tío Bernardo, amigo de mis Papis que vive en Tucumán y que trabaja con ellos desde hace muchos años. Antes venía todos los meses, pero ahora se le hace difícil, a no ser que junte varias razones que faciliten el viaje.
Además de parecerme muy simpático, con su tonadita rara del norte, trajo regalitos tanto para mi hermano Manu -que ya lo conoce bastante- como para mí.
Espero que vuelva pronto. Gracias a que estuvo él, mi Papá -charlando y charlando- me durmió a upa por primera vez.

jueves, 17 de julio de 2008

Mi prima Ornella 2


Hoy vino mi prima Ornella a conocerme un poco más, tomar unos mates con mi Mamá y organizar las vacaciones de invierno de mi hermano Manu.
Como se aprecia en la foto, queda claro a quién quiso visitar.

sábado, 12 de julio de 2008

Vida de club 1


12/07/08
Aprovechando que el día amaneció soleado y con una temperatura extrañamente agradable para esta época del año, mi Mamá nos llevó a mi hermano Manu y a mí a Club de Amigos. Allí nos encontramos con el abuelo Pichi, que -si bien me saludó e hizo algunas morisquetas- se dedicó a jugar con Manuel, que estaba conmocionado por lo que vivía como un regreso a la vida "normal". No entiendo por qué no vino antes si tanto extrañaba el lugar.
La verdad es que la pasé bastante bien: me dediqué a tomar sol y teta, en ese orden; además de dormir, claro.

viernes, 11 de julio de 2008

¡Feliz cumplemés! 2


Año 1. Mes 2.
Por suerte, las cosas se han ido asentando.
  • Festejé el Día del Padre con mi Papá por primera vez.
  • Una vez por semana acompaño a trabajar a mi Mamá.
  • Celebré el cumpleaños de mi Mami también por primera vez.
  • Soy más eficiente en la tomada de teta, pero a veces me quedo con hambre, por lo que me dan una mamadera extra.
  • En general, me despierto sólo una o dos veces por noche, como mucho, y enseguida me vuelvo a dormir. Ah, y suelo usar chupete para bajar la onda o dormir.
  • Una vez por mes voy al pediatra para que me revise y siempre se sorprende por lo grande que me ve.

domingo, 6 de julio de 2008

Mamá festeja sus 37


El diálogo se repitió una y otra vez. Hasta donde yo sé, primero con mi Papá, después con mi tíos por línea materna y, finalmente, por el lado de las amistades. Que no, que no, que no... No voy a hacer nada, se la pasó diciendo mi Mamá cada vez que le preguntaban por su cumpleaños.
¿Razones? Varias.
  • Adaptación a mí por parte de toda la familia y eso todavía está en veremos, porque esto lleva su tiempo.
  • Económicas: parece que no hay un mango partido al medio y, aunque el encuentro sea informal, siempre se termina gastando de más.
  • Físico-anímicas: que también puede traducirse como fiaca.
Más allá que para el 1º vinieron algunos familiares, Mami sostuvo su decisión, pero no contaba con la insistencia de sus amigos. Así fue que el domingo finalmente pasaron a saludar los tíos Ivana, Marcelo, Alejandra y Héctor. No se quedaron más que un rato; sólo lo suficiente para conocerme un poco más, darnos unos regalitos y chusmear un poco.

martes, 1 de julio de 2008

¡Feliz cumple, Mami! [2008]


Una jornada diferente para un día que bien vale la pena diferenciar: el cumpleaños #37 de mi Mamá.
Además de las visitas (que las hubo, como la de los abuelos Katty y Pichi, y mi prima Poppy) y los regalos (un dije de oro compartido con mi hermano Manu y mi Papá), lo mejor que podía ofrecerle de manera especial era tiempo; nada más ni nada menos. Tiempo para ir a la peluquería -mamadera mediante con María-, por ejemplo; lujo que no se había podido dar en meses. Y eso que ella no es precisamente una fanática de esas costumbres, pero -entre la empresa, Manuel y Papi, el embarazo y mi nacimiento- había relegado esos automimos a un lugar muy abajo en su lista de prioridades.
A diferencia de otros años, no hubo lugar para grandes festejos con amigos y la familia; y no porque faltaran motivos, ¿eh? Pero a veces las cosas simples y chiquitas, como yo, se disfrutan más en la intimidad.
Sólo quiero decirte que te amo mucho, Mami. Feliz cumpleaños, por supuesto.
Ah, y gracias por regalarme la vida, me olvidaba de ese pequeño detalle.

Un montón de amiguitos

compartir piso