domingo, 11 de mayo de 2008

Comprando voluntades


Finalmente, el encuentro se produjo: mi hermano mayor, Manu, vino a visitarme. Y, para que no se ponga mal, mis Papis le dieron unos regalos de mi parte, pero que -en realidad- los compró mi abuelo Pichi medio a las apuradas.
Lo que importa es la intención, pues su reacción fue muy positiva y lo tomó a bien, cambiando una actitud que venía un tanto resentida.
Espero que se mantenga lejos de mi cuna hasta que se calme. Por ahora no me vio.

Mi tía Marisa y la tía Mariela


Promediaba la mañana y llegaron mi tía Marisa -hermana de mi Mamá- y la tía Mariela, amiga de mi Mami de toda la vida, y la última de un grupo que se disgregó por esa cosa que parece tiene nuestro país, de desalentar a la gente; o, mejor dicho, de alentarla para que se vaya a buscar nuevos horizontes.
Marisa después se iría a trabajar, para volver a la tarde junto a su hijo, mi primo Pedro. Mariela luego regresaría con el tío Christian y los primos Simón y Malena. Mariela se portó más que bien, pues se quedó a hacernos compañía en la noche del lunes.

Mis tíos Silvia y Hugo


Luego de una noche bastante apacible, dentro de todo, pues me limité a comer y dormir, la primera visita que recibí fue de los tíos Silvia y Hugo. Ella es la mayor de los hermanos de mi Papá, aunque menos en broma de lo que cree suele asegurar a medio mundo que en realidad sería la menor. Ante eso, la gente parece que sonríe piadosamente.
Bueno, qué se le va hacer, hay gente a la que los años les producen estragos.

Día 1


Año 1, día 1, hora 1.
Ahora sí, basta de franela introductoria y pasemos a los hechos.
Poco puedo contar de las instancias previas a mi llegada; eso que con tono fatalista seguramente les relatará otro. Puedo hablarles de lo que tiene que ver conmigo, aunque la mayor parte la rescate entre la bruma.
¿Cuándo decidí nacer?
Esta es la última foto, fue lo que dijo mi Papá ayer a la tarde, cuando la retrataba a Mamá por novena vez en otros tantos meses. Es un comienzo. Quizás lo tomé de manera literal y se me ocurrió que era buen momento para nacer.
Pantallazos. Eso es lo que tengo.
A la nochecita, en el shopping Alto Avellaneda, en un pasillo, comenzando a hacer fuerza para salir y Mami haciendo lo mismo, pero para que vuelva a entrar.
O a la noche-noche, mientras Mamá tomaba un baño de inmersión que la relajara y yo pensaba...
¿Te parece que es hora de relajarse?
Como las contracciones se habían disparado -ocurrían cada 2 minutos-, la partera Teresa le dijo a mi Papi que salieran corriendo hacia el Sanatorio de la Trinidad, que allí se encontrarían en la guardia. Considerando que yo sería el segundo hijo, los tiempos se aceleraban, por lo que corría el riesgo de nacer, digamos, sobre un taxi.
¡Paren todo!
La prioridad era garantizar la seguridad de mi hermano, que dormía en su cuarto el sueño de los inocentes. Como lo habían previsto y dada la gran cantidad de gente que se ofreció a cuidarlo anticipando esta circunstancia, mis Papis dieron comienzo al Plan A: los tíos Fernanda y Héctor, nuestros vecinos de abajo.
Nadie atendía ni en la casa ni en los celulares. Oh-oh.
Bueno, era una posibilidad. Imagínense, sábado a la noche; la gente, suele salir a divertirse... Entonces pasaron al Plan B: la abuela Katty.
No atendía ni en la casa ni en el celular. Lo mismo ocurría con el abuelo Pichi. Oh-oh.
A no desesperar. Era hora del Plan C: mi prima Florencia, que vive a una cuadra.
Nada por aquí, nada por allí. Oh-oh.
Mientras Mamá se cambiaba y desesperaba por encontrar a alguno de todos los mencionados, Papá juntaba todos los petates y pergeñó el Plan D, que bordeaba la desesperación: la tía Liliana, que vive en Barracas.
Al fin, alguien que respondió y afirmativamente.
El siguiente paso fue encontrar un taxi. Como no podía ser de otra manera considerando el contexto, tenía demora. Pero, bueno, finalmente, todo se encarriló: llegó la tía y, enseguida, el taxi.
Mis Papis partieron raudamente y el viaje resultó bastante apacible, dentro de todo.
Ya en la guardia del sanatorio, la partera revisó a Mami -confirmó que yo estaba a minutos de nacer- y le dio varias órdenes a Papi, que tenían que ver con la internación, la burocracia hospitalaria y los antecedentes médicos.
Y yo que quería nacer. Y Mamá que sufría.
Llegaron los abuelos. Mi Papá los saludó y se vistió para presenciar el alumbramiento. Cuando le permitieron el paso, lo primero que escuchó fueron los alaridos de alguna pobre mujer que sufría los dolores de parto. Como la voz desgarradora le resultaba irreconocible, al principio no supo de quién se trataba. Luego la vio: era Mamita. El espectáculo era poco recomendable y una enfermera lo hizo salir a los empujones.
Afuera nuevamente, un padre primerizo le dijo con ironía: Nadie dijo que sería fácil...
No pasa nada, lo y se tranquilizó Papi. Esa que grita es mi mujer.
Inmediatamente lo volvieron a hacer entrar. Los gritos tenían que ver con la ausencia del anestecista, que estaba disfrutando de una fiesta de 15 y por eso no llegaba.
El obstetra esperaba afuera al colega demorado y la partera le sugería a mi Mami que tratara, no sé, de cerrar las piernas, más o menos. Pero los dolores la estaban matando y ella empezó a pujar. Al principio, sin ritmo, pero después encontró la cadencia justa.
No habrán pasado más de 10 minutos que salí como un chicotazo.
Parirás con dolor, dispuso Dios y así fue; exactamente a la 1.45 del domingo 11 de mayo de 2008, en la ciudad de Buenos Aires. 4,500 kg, gramo más, gramo menos, fue lo que pesé y 51 cm mi estatura. 38 semanas exactas, aseguró la neonatóloga. Una enfermera me higienizó, tomó la temperatura, me vistió y comprobó 2 cosas: que mis pies son enormes y que, en ciertas circunstancias, como por ejemplo cuando nazco, tengo un humor de perros.
De ahí mi Papá -un tipo alto, ojeroso y con olor a tabaco negro- me alzó y me llevó para que conozca mi Mamá, que me aguardaba ansiosa.
Después todo fue coser y cantar. No se pueden quejar: les dejé pasar una noche tranquila. Me limité a hacer cacona, comer y dormir, que es lo que se esperaba de mí.

La verdadera foto # 1


Año 1, día 1 y algunas horas de vida.
Hola, de nuevo, pero ahora de verdad.
¡Hola! ¡Llegué! Aquí estoy. Aquí soy. Porque cambió el tiempo de verbo. Ahora soy.
¿Mi nombre? Tomás Bautista Frecha. Por gusto de mis Papis, solamente. De Tauro, si es que a alguno le interesa.
En este blog les contaré la historia de mi vida por intermedio de los ojos, los oídos y, por supuesto, los dedos nicotinosos de mi Papá.
Ojalá les agrade lo que vean aquí.
Hoy me limito a presentarme formalmente con esta imagen, la primera que me han tomado -obvio, el obsesivo de mi Papi-, junto a la persona más importante de mi vida: mi Mamá.
Ya habrá tiempo para entrar en detalles.

Mi diario


De esto se habla hoy, el día en que nací. Este es el mundo al que acabo de llegar.

¡Shhh...!


No digan nada, pero ya nací.

sábado, 10 de mayo de 2008

9 meses



La cuenta regresiva terminó. Todo está listo, organizado y planificado. Cada uno sabe lo que tiene que hacer y, mientras la espera se agota, viene bien un repaso de lo sucedido hasta ahora.
9 meses de espera, que pasaron a una velocidad supersónica. Una nueva vida que se viene, fruto del amor más puro. Una pancita de mujer deportista que pasa a panzota de embarazada.
En definitiva, al contrario de como dicen en los velatorios...
Hoy no estamos, mañana estamos.

Mes 9


Con estas fotos comenzamos el último mes del embarazo de mi Mamá. Bueh, en realidad, las fotos las sacamos un poco tarde, porque debíamos hacerlo la semana pasada. Pero, bueno, ustedes saben cómo son estas cosas.
Fue un mes más tranquilo que el anterior, durante el cual sólo me moví durante la noche o cuando tenía hipo.
El miércoles concurrimos al obstetra -que dijo que todo estaba bien- y, una hora después, fuimos al Sanatorio de la Trinidad para la primera sesión de monitoreo fetal. Parece que es una especie de electrocardiograma, con los sensores puestos en el vientre de Mamita, de tal manera de poder captar mi situación. A ella le encantó, porque le recomendaron que comiera y tomara cosas dulces, como chocolate y Coca-Cola, para que yo me moviera más en su panzota. Todas las semanas vamos a tener que repetir estos estudios que, por suerte, también salieron bien.
Bueno, esto es todo por ahora. Ya no habrá más foto Mes #, como hasta ahora; salvo alguna que otra toma en algún evento social.
Como dijo mi Papá al final de la sesión fotográfica.
-Esta es la última foto -a la manera de broche de oro de este registro de 9 meses.
Nunca imaginó que sus palabras serían premonitorias.

miércoles, 30 de abril de 2008

Ecografías 6



Los tiempos se acortan.
Entre una cosa y otra, ya me enfrenté a la última ecografía, que indica un peso aproximado de 3 kilos. Bastante bien, ¿no? El resto, todo bien, como hasta ahora.

Un montón de amiguitos

compartir piso